La salsa para ensalada que lo cambió todo

En estos días de calor intenso siempre solemos recurrir a los mismos platos. Entre los más top están las ensaladas, sin duda. Son fresquitas, fáciles y, sobretodo, rápidas de hacer. A mí me encantan, pero lo que de verdad consigue que unas lechuguitas combinadas con sus ingredientes, cuidadosamente elegidos, me apasione, es la salsa. Los productos que escogemos a la hora de elaborar nuestras ensaladas, pueden determinar las características, la esencia y el éxito que tendrá nuestro plato. Pero realmente lo que le pone la guinda, es la elección de una salsa perfecta.

Y este es el caso de hoy.  Abrimos la nevera y ¡tachán! ¿preparamos algo rapidito? La respuesta siempre es sí, así que empezamos a sacar ingredientes imaginándonos un plato rebosante de salud y con el que nos quedemos bien contentos. La ensalada en sí, al final, no tiene mucho misterio: 5 tomatitos cherry, un huevo duro, medio aguacate, una cucharada sopera de maíz y cebolla crujiente. Pero cuando pasamos a tramar qué es lo que va a hacer que todos los ingredientes se unan y creen una dulce armonía en tu paladar, ahí comienza… la vuelta de los clásicos. Seamos sinceros, cuando buscamos algo rápido, rico y que podamos elaborar con lo que tenemos en la nevera, una salsa de toda la vida, ¡siempre es un acierto! pero esta vez con un toque diferente. ¡Esta es nuestra salsa rosa!

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Esta receta tiene dueño, pero como ya forma parte del equipo de cocina y habrá muchísimas más aportaciones suyas, nos la apropiamos (¡gracias Mitxi!)

SALSA ROSA NATURAL

Tiempo aproximado: 15 minutos.

Ingredientes:

  • 1/2 Limón
  • 1 Huevo
  •  150ml de aceite de oliva
  • 1 tomate natural
  • 1 cucharada de kétchup
  • sal

Pasos:

La batidora es uno de esos elementos de cocina que siempre debemos tener a mano. ¿Sabías que se creó en 1922 para utilizarlo en los hospitales donde se trituraba algunos alimentos y se mezclaban medicamentos? A día de hoy nos ayuda a picar, mezclar, moler o machacar cualquier ingrediente. ¡Qué gran invento! ¡Gracias Stephen Poplawski! Y como una cosa lleva a la otra, ¡coge la batidora! En un recipiente hondo, echamos primero los 150ml de aceite, el huevo y batimos. A continuación exprimimos el zumo del 1/2 limón y lo agregamos a la mezcla. Pelamos y troceamos el tomate y al recipiente. Ya solo nos queda añadir la cucharada de kétchup, el tomate y el pellizquito de sal al gusto. Batimos bien todos los ingredientes hasta crear una masa más bien líquida y…

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Ahora el último paso y ¡el mejor! vuélcala suavemente por encima de nuestra ensalada. A mí me gusta que quede ligera y suave y no echar mucho. Con las cantidades que hemos utilizado nos da para más días, así que mantenla en el frigorífico y utilízala para unas tostas con anchoa o sobre una base de fajitas de espinacas con pollo, pimientos, calabacín y cebolla  ¡para chuparse los dedos!

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