Cenar pizza sin remordimientos

Uno de los principales problemas por los que se abandonan las dietas es porque limitamos los alimentos que más nos gustan. Y un buen ejemplo de ello es la pizza. Se trata de uno de los alimentos más adictivos. He leído, que no lo digo yo, que se han elaborado recientes investigaciones en la Universidad de Michigan y el Centro de Investigación de Nueva York, que han determinado que existe cierto tipo de comida que puede generar una adicción tan fuerte como las drogas. Aquellos alimentos que contienen un alto contenido en grasas, azúcares o estén procesados, activan la parte del cerebro que se encargada del placer. ¿Entonces? ¿Qué hacemos si ya estamos enganchados? Porque, no lo niegues, lo estás. ¿Cómo podemos suplir esta necesidad? ¡Tranquilos! Propongo una solución. Por lo menos una que a mí me funciona. La pizza “home made” elaborada con base de cereales de grano entero.

Sí, yo también la primera vez que lo leí, no sabía muy bien a que se refería. Pero una vez que comprendes la composición del grano. ¡Entras en el mundillo de cabeza y sin frenos! Este tipo de cereal es aquel que mantiene las tres propiedades de la semilla intacta: el endospermo, el salvado y el germen o embrión. ¿Y qué  tipo de cereales son los que mantienen estas propiedades? Pues desde el amaranto, la cebada, el trigo sarraceno o, de lo que se compone nuestra cena de hoy,  la avena (entre otros muchos ejemplos que podemos encontrar aquí ).  Entre sus grandes beneficios se encuentra su alto contenido en fibra y su poder saciante, lo cual para equilibrar nuestra dieta y nuestro organismo viene de perlas. Pero, ¿por qué podemos consumirlos de noche? Porque cenar una cantidad adecuada de carbohidratos sacian, mantienen la masa muscular, sirven para reponer las reservas de energía y preparan nuestro organismo para el día siguiente. A mí me gusta la manera en la que tienen, tanto nutricionistas, como médicos de referirse a los carbohidratos. Los denominan la gasolina del cuerpo y así es mucho más fácil de entender eso de cuándo, cuánto y por qué. Si ya le hemos echado gasolina al coche por la mañana y funciona perfectamente, no será necesario volver a llenarlo cuando lleguemos a casa, porque ya se va a quedar aparcado y no se va a gastar más gasolina. ¡Zas! ¿A qué hora lo entiendes todo? Pues eso mismo con nuestro cuerpo y la energía que le metemos durante el día.

No tiene ninguna lógica si tenemos las reservas medio llenas, que añadamos más, lo único que lograremos de esta forma es convertir el exceso en grasa, independientemente de que sea por la noche o no. ¿Con todo esto qué quiero decir? Que perfectamente nos podemos hacer la pedazo de pizza de la foto y sentirnos de maravilla, eso sí, siempre que no hayamos acompañado nuestro almuerzo con pan y luego nos hayamos metido un bocadillo para merendar (aunque sea de pavo).

La elaboración de esta receta es sencillísima, es tan fácil que al final la podemos adaptar para lo que necesitemos. Es decir, podemos hacer rebanadas de pan fáciles y rápidísimas, si da la casualidad de que nos apetece untar un poco de humus. Con estos ingredientes se pueden hacer dos pizzas y si reducimos las cantidades podemos hacer las tostas que os decía antes.

Ingredientes para la masa:

  • 4 cucharadas de harina de avena
  • 4 cucharadas de queso batido 0 %
  • 3 claras de huevo
  • un poquito de sal
  • orégano
  • 1 de cucharita de levadura

Ingredientes de la pizza (siempre al gusto de cada uno):

  • Pimiento rojo
  • Champiñones
  • Cebolla
  • Pavo
  • Mozarella
  • Pimiento verde
  • Tomate (hecho por nosotros)

En un bol mezclamos la harina con las claras de huevo, el queso 0 %, la levadura y especiamos al gusto. Una vez que tengamos una masa homogénea, lo llevamos al microondas. Ponemos en una bandeja, a poder ser redonda, por eso de que parezca una pizza, un poco de papel de hornear, para que no se nos quede pegada la masa y sea más fácil que salga de una pieza. Dejamos que se haga la masa unos 4 minutos a máxima potencia y cuando veamos que está medio hecha, la sacamos para montarla.

Ahora llega la parte divertida, ¡a combinar sabores! La verdad es que no arriesgamos mucho en estas pizzas, pero a veces los classy también sienta bien, ¿no? Una vez que tengamos la pizza preparada, al horno. Previamente habremos precalentado el horno a 200ºC y será cuestión de minutos que esté lista. Si tu horno es “un acelerador de partículas calentadoras” en cinco minutos tendrás tu comida, pero si no, atento a cómo se va tostando el quesito y la masa y sácala cuando esté a tu gusto. ¡A disfrutar!

 

 

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